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RasCarse las Vestiduras!



En la última semana, estábamos en pleno debate en FBK, en relación al respeto de los ciudadanos a las señales de tránsito. Todo comenzó con un cuasi atropello que tuve en la acera de mi casa, cuando al voltear la vereda un motokeiro casi me pasa encima. Ya antes estábamos charlando de las nuevas señales de tránsito creadas por los asunceños en particular. 

El debate ha subido de tono cuando las personas ya han comentado sus experiencias y una peor que otra. Luego cuando todo ya iba calmándose, se me ocurrió preguntar ¿y por casa que tal? Los más santos reconocedores de las señales de tránsito y los respetuosos en persona se han "rasgado las vestiduras" comentando que son el ejemplo vivo de respeto a las señales de tránsito y las normas de urbanidad.

Lo cierto y concreto es que eso no se nota en la vida real ni menos en nuestras cotidianidades. Cuando se trata de ver la paja que se encuentra en el ojo ajeno, estamos todos; pero cuando se trata de hacer un autoevaluación nos quedamos cortos. Puteamos, entramos en corto, nos preocupamos, pensamos "donde irá a parar esta gente así" y comentamos las noticias de la TV cuando vemos un accidente... ¿y cuando nos toca a nosotros, respetamos las señales? 
¿Quién no ha acelerado en amarillo o pasado de largo un rojo reciente cuando el tiempo apremia? ¿Quién no ha estacionado en doble fila, algunos teniendo el cartel encima? ¿Quién no ha pasado -en su moto- entre dos colectivos y un espacio estrecho, aún arriesgando su vida y la de su familia? ¿Quién no ha acelerado de más en sitios urbanos? ¿Quién no ha bebido para conducir? ¿Quién... llegaríamos a llenar enciclopedias enteras trantando de responder preguntas cuyas respuestas se encuentran al alcance de la vista y son mas que obvias.

La conciencia colectiva de corrupción está arraigada en todos y cada uno de nosotros. ¿Por qué no respetamos? Porque sabemos que allí está un agente de tránsito corrupto, con una agenda, para coimear. Nuestras multas de trescientos mil guaraníes aproximadamente se reducen al diez por ciento de ese importe. Y es la constante, ¿o me equivoco? Lo mismo sucede con los motokeiros. Ellos saben que deben usar cascos y lo tienen alli a mano; a codo mas bien... ¿por qué no lo usa? porque nadie lo controlará. ¿Por qué andan en las aceras? Porque nadie dice nada. Si se trata de colectiveros... dios nos libre de estar cerca de ellos y tratar de conducir con cuidado y respeto a las normas. Los "PEA"tones tampoco se quedan atrás. ¿quién no ha cruzado en transversal las calles? ¿quién ha esperado a que el semáforo se ponga completamente en rojo para pasar? ¿quién ha cruzado en la franja cebra? Es más... ¿sabemos -todo el mundo- de qué se tratan las marcas que se encuentran en el asfalto? Demasiadas preguntas existenciales para un domingo nuboso, ¿no creen?

Lo malo de todo es que, cuando el paraguayo sale de sus fronteras, es ejemplo de persona y respeto. No hace falta ir tan lejos, cruzamos el río y en Clorinda nomas las personas actúan de otra manera; cuando van a Foz u otras ciudades fronterizas. Yo no quiero siquiera imaginarme como sería nuestras vidas con supercarreteras como las de Brasilia o Buenos Aires, de las grandes metrópolis... bueno, sueño.

Como decía el cantante Fito Páez, todo es cuestión de actitud. Esa actitud y fuerza de voluntad que el paraguayo no tiene para avanzar en su propio país. ¿Tanto nos cuesta? 

TEXTO: juanLEZ
FOTOS: ROBADAS

Sobre Juan Edgardo Lezcano

Facilitador de Talleres de Comunicación y TIC´s. Fundador de LEZCORP y Director de Editorial de Medios, Publicidad y Eventos. En twitter @edLEZ