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Frustrado




Cuando las situaciones son observadas como espectador tras las pantallas amarillentas de la tv paraguaya es totalmente otra cosa que cuando la vives en cuerpo y alma. Al principio de la semana pasada, fui víctima de un atraco frente a mi casa con motivos de robo. Me llevaron equipos, dinero, documentos, celulares, notebook... La impotencia se apodera de los ciudadanos, cuando los que permiten que este tipo de fechorías se realicen, a diario y constantemente, son los propios encargados de salvaguardar la integridad física de los ciudadanos, la Policía Nacional y sus "efectivos".

No voy a entrar en detalles de como fue el tema, pero sí quisiera remarcar la situación vivida en la comisaría al momento de realizar la denuncia de este lamentable "suceso". 
Si bien es cierto, estaba relativamente bien, porque al enfrentarme con estos chorros solo recibí -y también dí- algunos golpes, gracias a dios no tenían armas de fuego, de lo contrario no estaría contando la historia ahora, con todo eso llegué a la comisaría de la jurisdicción. Al entrar estaban unos cuantos policías uniformados y otros no, lo cierto es que escuchaba la mofa alrededor mío y la sensación que me causó aquella situación era horrible, porque a parte del hecho, someterse a estas burlas de "la autoridad" ya era el colmo. 
Respiré hondo y empecé el relato de lo sucedido, con lujos de detalles, el oficial tomaba la declaración y escribía el acta tranquilamente y compartiendo las mofas de sus compañeros, risas sarcásticas, etc. etc. La situación cambió bruscamente cuando le solicité que coloque en el acta el número de chapa de la moto en el que venían los dos asaltantes que me abordaron. Automáticamente desaparecieron los "efectivos" que estaban alrededor y el que me tomaba la declaración, primeramente se negó a colocar ese dato en el acta, "no hace falta" dijo. Al principio no entendía bien lo que estaba pasando, hasta que en su despavorida huida del lugar de los compañeros -uniformados y de civil- del que me estaba tomando la denuncia escuché -sin querer, claro- que uno de ellos hizo el comentario "esos son del comisario". Obligué al oficial que me tomó la denuncia que coloque los datos que yo le estaba facilitando quien accedió luego de una o dos negativas. 
Ya desistí, dentro mío, de recuperar lo perdido; entre la plata, los documentos, los equipos... porque, era de esperarse que la policía no actuaría de modo justo ya que eran "hombres del comisario". Indignadisimo salí del sitio y resignado ya de antemano a no recuperar mis pertenencias. 
En el microcentro de Asunción -no tengo idea de como sería la cosa en el interior del país- se da la situación de que muchos pirañitas, motochorros y delincuentes particulares, tienen licencia para robar en la zona de la comisaría cuya "autoridad" los autoriza "trabajar" libremente (me constan tres, la 1ª Metro, que es la que está cerca de casa, la 3ª Metro, que está en el centro y la 5º Metro que está en la zona del bañado central) bajo la condición de entregar, diariamente, una suma de dinero o cantidad de aparatos celulares, etc. al que "autorizó" la libre circulación. Lamentablemente, no se pueden denunciar estas acciones por varios motivos, a saber:
- Los niños y jóvenes que no tienen trabajo y necesitan sobrevivir. Claro que aquí no sopesamos que ellos deberían estar en las escuelas estudiando o los más pequeños jugando. Los mayorcitos deberían estar en el colegio o trabajando como muchos otros que sacrificadamente se consiguen un laburo honesto, estas situaciones merecen otro post. 
- Son demasiadas las personas que sufren de necesidades. Los mayores que usan y abusan de los niños para obtener dinero gracias a la compasión y la caridad de la gente que anda en colectivos. La gran parte de esta "recaudación" generalmente es entregada a los padres quienes, finalmente, lo gastan en bebidas alcoholicas de poco valor y al niño o niña... nada. El tema de la alimentación, también merece otro post. 
- Ante la falta de instrucción, capacitación y la falta de oportunidades laborales con salarios justos y seguro social incluidos, estas personas buscan una salida económica para "mantenerse", muchos de ellos trabajan como recicladores otros de recolectores de latitas, hierros, plásticos... otros directamente deciden "apoderarse" de los bienes ajenos. 
Ante estas situaciones, la licencia para delinquir se hace necesaria y surgen dos situaciones adicionales para los que deseamos denunciar este tipo de corrupción:
1º Esta gente necesita trabajar, por lo que la licencia para delinquir es una buena opción, aunque la mayor parte de la "recaudación" vaya a parar en manos de los jefes de las comisarías locales, estos chicos y medianos se conforman con lo que les alcanza del remanente de este "trabajo".
2º La represalia que luego reciben al denunciar a "la autoridad". Ya que al intentar denunciar estos casos, estos chicos, en situación de vulnerabilidad, quedan más vulnerables aún porque, justamente viven en una zona "roja" como se llama en la jerga policial a los cinturones de pobreza, y como si fuera poco quedarse sin laburo, a estas personas se los reprime hasta que "canten" una versión diferente.
Como todo es causa y efecto, decidí que eso termine allí, en el famoso "oparei*" porque no hay modo de justificar una denuncia de esta laya, tampoco hay forma de convencer a los chicos para que cuenten sus trajinares diarios porque no cuentan con la protección del estado, y no me refiero a protección judicial o policial, porque esa ya no la tienen, me refiero a la protección que la Constitución Nacional manda a las autoridades para que éstas puedan ofrecer a los ciudadanos: oportunidades de trabajo y salario justo, educación pública de calidad, soberanía alimentaria, centros de atención a la salud con insumos y por último una vivienda digna. Ninguno de estos mandatos han sido atendido a cabalidad por los gobiernos "democráticos" desde la caída de la dictadura allá por el ´89. 
Ahora no tengo laptop, no tengo celular, no tengo dinero -se fue mi aguinaldo, sueldo y una platita extra que era para pagar deudas atrasadas- pero si tengo muchas ganas de hacer que este país -¡de morondanga, carajo!- siga adelante y se deshaga de las personas de mala calaña, corrupta y podrida que no deja crecer a la gente. 

Hice un descargo y no lo puedo justificar... pero mi impotencia es tal, que lo único que me queda es conseguirme un guardaespaldas (como si fuera que tengo plata para pagarlo, jaja). 

Que tengan buen día. 

Juan Lezcano
(juanLEZ)

*OPAREI: Término guaraní que utilizamos los paraguayos para remarcar que ciertas actitudes y situaciones terminará en la impunidad. 
CARICATURA: Internet. 

Sobre Juan Edgardo Lezcano

Facilitador de Talleres de Comunicación y TIC´s. Fundador de LEZCORP y Director de Editorial de Medios, Publicidad y Eventos. En twitter @edLEZ