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Informalidad




Siempre que surge un problema queremos encontrar un culpable. Cuando se trata de temas públicos, los ciudadanos colocan su cesto sobre la cabeza de las autoridades y viceversa. En realidad todos somos culpables de uno u otro modo de la sociedad que construimos y por sobre todo de "mantener este sistema".

El afán de trabajar en la informalidad. Es que algo hay que hacer, dirán. Hay un tire y afloje en este tema, es como lo del huevo y la gallina. Lo cierto y concreto es que cada vez vemos más personas trabajando en la informalidad, en las calles. Con la caída de los precios de los productos de la canasta familiar en la vecina Argentina, vemos por todo el microcentro de la ciudad de Asunción productos de contrabando y tras estos productos, que son múltiples y variados, vemos cada día más a más personas vendiendo en la vía pública. 
Montar una microempresa cuenta con demasiadas trabas administrativas y por sobre todo burocraticas por parte del gobierno que en vez de incentivar el trabajo de éstos logra que cada día más, las personas opten por seguir en las calles o trabajando sin "los papeles" situación propiciada por funcionarios corruptos. 
La gente quiere trabajar pero no hay oportunidades. El paraguayo, por excelencia, no es aquel el que todos los días las empresas de comunicación se empeñan en hacernos creer. Un extranjero cree que al llegar al país, los paraguayos le vendrán encima. Es solo una sensación causada por medios perezosos y faltos de recursos tanto humanos como económicos para realizar investigación seria. Remarcar no está demás que el paraguayo es honesto, trabajador y por sobre todo, humilde. El común del pueblo no está empapada con la corrupción, no es su pan de cada día. El gobierno, hace poco -casi nada- en retornar los impuestos a la ciudadanía, tanto en educación, salud y vivienda. Si con estos tres mandatos constitucionales básicos no está cumpliendo, imagínense si podrá propiciar fuentes de empleo digno para la sociedad. 
Es imperiosa la necesidad de capacitarse en mandos medios. Y no solo en mandos medios sino que también hace falta especialización. El país es rico en todo sentido pero pobre en educación de calidad. Hace unos días tuve la imperiosa necesidad de contratar un electricista... ¡cuanto tiempo tardé en encontrar uno! Y pasó lo mismo con gente que arregle el tema de plomería, de albañilería... estos oficios debería ser propiciado por el gobierno para mitigar el desempleo ya que son carreras cortas y sin costos para los estudiantes (en muchas instituciones del estado). 
Hay oportunidades en el ámbito eléctrico pero no se potencia. El país tiene energía eléctrica generada que está derrochando. El Paraguay cuenta con cuatro hidroeléctricas de grandes proporciones (Itaipu, Yacyreta, Corpus y Acaray) y en construcción otras dos más. No se ha aprovechado lo suficiente esta generación "eléctrica" facilitando el acceso a la educación de personas, tanto de mandos medios como de un nivel superior, para el tratamiento de la misma, incluso en el ámbito de la investigación y desarrollo de trabajos del sector.
Es probable que se siga mucho tiempo mas porque no hay voluntad de los políticos. Muchos hablan en tercera persona "voluntad política" pero yo quiero apuntar hacia los responsables "la voluntad de los políticos" ya que cuando surgen cuestiones que podrán cambiar de raíz la situación los políticos se encargan de embarullar tanto que termina en el famoso "oparei" [acabose]. Mientras que los "representantes del pueblo" siga tratando de ciudadano ilustre a un cantante adolescente solo para hacer que su hija tenga contacto cercano con el artista, mientras que se propicie la informalidad con los cuidacoches, mientras se autoasignen salarios incontables y beneficios interminables, no creo que podamos encontrar mejoría.
La tranquilidad de la gente que mama de las tetas del estado. Esta semana nos desayunamos con la cifra exacta de personas "nuevas contratadas" por el estado en estos últimos cinco años. Cincuenta y ocho mil empleados nuevos para un periodo tan corto es exagerado. Si contamos el importe que ganan estas personas, las cifras podrían asustarnos aún más. Lo que deseo remarcar es que muchos paraguayos están viviendo de las "tetas del estado" [disculpen el término, pero me parece muy acertada la expresión] y mientras eso siga, y siga por ende habiendo más espacio para mas gente, la ciudadanía no va reaccionar. Quien más quien menos está teniendo un beneficio directo de las arcas del estado, por lo que no "pueden patear su olla". Sucede con los millonarios contratos de las empresas privadas con el gobierno y de las personas que de ella dependen, aunque el dinero que llegue al ultimo eslabón siempre sea muy ínfimo en relación a los grandes negociados.

Finalmente, estas situaciones se han remarcado en el último quinquenio, propiciaron la historia que ahora el paraguayo, común del pueblo, está viviendo. Con certeza, hemos de esperar unos visos de cambio con el nuevo gobierno de los "nuevos rumbos" a lo que nos mostramos escépticos pero le damos el beneficio de la duda hasta que corroboremos lo contrario. Mientras tanto, es importante remarcar que el paraguayo quiere trabajar y no encuentra oportunidad para ello. 

FOTOS: ICpy

Sobre Juan Edgardo Lezcano

Facilitador de Talleres de Comunicación y TIC´s. Fundador de LEZCORP y Director de Editorial de Medios, Publicidad y Eventos. En twitter @edLEZ