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Sueños



La famosa Plaza De La Democracia ha soportado bastante desde sus inicios. Críticas por el estilo peculiar de construcción “moderna” de hierro y cemento, la fuente que ha sido literalmente tapada, eventos de honra y deshonra, las constantes atrocidades que ha sufrido son similares a los atropellos que sufre “nuestra” democracia, justamente.
Hoy día no puede ser diferente. Las malas condiciones externas nos hacen suponer, una vez más, de la desidia de las autoridades que tienen a su cargo el hermoseamiento de los espacios públicos. La eterna obra que no tiene indicios de finalizar, el mingitorio improvisado en uno de sus pasillos, la lúgubre situación de las galerías comerciales que allí osan luchar contra viento y marea, en fin… la dejadez en que se encuentra el microcentro de la ciudad es devastadora para los vendedores que aún apuestan al comercio en Asunción y osan luchar contra la inseguridad, la falta de cooperación de la municipalidad y el estado deplorable de los edificios que han sido “tooneados” con luces para los festejos del bicentenario de la independencia de la república.
Lo que el viento se llevó fueron las épocas de verdes pastos y plantas en ese sitio, más la fuente que era símbolo del microcentro de la ciudad de Asunción. Ahora, la triste vista de cemento, hierro y una –para nada atractiva- vista de la galería interna  nos echa en cuenta que los tiempos modernos han avasallado la estética que tanto caracterizaba al Paraguay.
Por fuera, puede verse que la galería comercial está casi a oscuras, pocos transeúntes osan hacer una parada en ese sitio, que durante el día es casi imposible luchar contra las altas temperaturas generadas por la mole de cemento ante el calor generado por el sol. Quizá el estacionamiento que se encuentra en el subsuelo ha paliado en algo la necesidad de ordenamiento vehicular, pero espectáculo que ofrece el sitio es deplorable.
Solo nos quedan dos cosas. La nostalgia de tiempos de postales en que veíamos la fuente con un rededor verde y al fondo el Hotel Guaraní, no menos representativo que la naturaleza implantada en medio de la ciudad; o sucumbir ante el avance del tiempo, tecnología y modernidad a la que fue sometido el sitio, que le ha jugado una broma de muy mal gusto, al menos, hasta el momento…
A veces creemos que nuestras autoridades tienen “lápiz mbyky” momentáneo y que esto podría cambiar, pero parece que no hay tractor amarillo que mejore la situación. La desidia de la Municipalidad en relación todo lo que pasa en el microcentro de la ciudad de Asunción es fatal. Mata con mayor rapidez al comercio que agoniza desde hace ya un buen tiempo, mata la arquitectura de gran porte de la que es propietaria casi inconscientemente la madre de ciudades, mata sus calles desvencijadas, el asfalto podrido, los desagües pluviales en mal estado, mata la suciedad y la basura, mata… (la lista puede seguir de modo infinito).
Cuando de actuar “de oficio” se trata, nadie tiene la iniciativa. Iniciativa para “articular” trabajos conjuntos con las instituciones responsables del “hermoseamiento” de la ciudad e involucrarlas en un trabajo que redunde en beneficio de todos. Los “parches” aplicados a un cuarto de las cuadras de las avenidas principales no ha suplido todas las necesidades de los automovilistas y ha tapado el sol con un dedo o ha remachado un agujero mas del barco que está casi hundiéndose y por lo visto, también va a la deriva.
La plaza de la Democracia es solo un aspecto del microcentro que necesita atención. Si se trata de calles en mal estado, es mejor hacer otro apartado. Lo mismo sucede con la peatonal calle Palma, que hace rato deberían haberla limitado a actividades culturales las 24 horas del día. Los edificios que se han llenado de luces pero caen a pedazos. El “jovahéi” del Panteón de los Héroes también es otro punto que merece una especial atención. La plaza Uruguaya no queda atrás y muchos otros ejemplos más.
La ciudad de Asunción, el microcentro en particular, es un sitio que debe “estirar” la vista de nuestras autoridades locales, es un sitio que merece más atención, más actividades culturales, sociales y deportivos urbanos si se quiere, para adecuarlo a nuevos tiempos. No basta con un festival cada sábado, no basta con colocar luces a los edificios o remendar parte de la calle Azara o Colón, es hora de una reforma profunda. Adecuar la ciudad a los nuevos tiempos es un desafío que ya no puede esperar.
Es urgente que nos atiendan. Por el bien de la ciudad, por el bien de todos.

Sobre Juan Edgardo Lezcano

Facilitador de Talleres de Comunicación y TIC´s. Fundador de LEZCORP y Director de Editorial de Medios, Publicidad y Eventos. En twitter @edLEZ