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Lo bueno "también" se contagia



Me quejaba de que mis vecinos son unos reverendos cochinos al dejar sus desperdicios esparcidos por toda la cuadra. De que los recolectores de basura no llevaban por completo los desechos. Que los barrenderos municipales solo limpiaban frente a la casa del vecino que tiene plata... Me pasaba la vida quejándome de todo lo que veía a mi alrededor. Quizá sea porque esos privilegios no han tocado mi puerta... siquiera mi vereda o tal vez porque yo también formaba parte de esa "cochinidad vecinalista" 
Hoy amanecí con ganas de ver, por lo menos, el frente de mi casa limpia. Como es domingo, empecé la osadía a eso de las 9 de la madrugada. Tomé una escoba y empezó la limpieza. Los chicos armaron tal algarabía y barullo que supongo los vecinos se han percatado de nuestra minga. 
La casa donde vivo es la más humilde de la cuadra. No hablamos con nadie a menos que sea cuando coincidimos y el saludo es inevitable. Pero más allá de toda esa situación cotidiana de ascuas, de reserva, de egoísmo familiar -no sé de que otra manera llamarla- hoy he sido participe de una muy agradable situación. Los vecinos que se despertaron al escuchar nuestra "ajetreada tarea" pues se pusieron a hacer lo mismo. Empezó por uno, luego el de al lado y luego la señora del frente... al rato ya casi toda la cuadra estaba limpia.
La verdad que los medios de comunicación nos tiene con información muy negativa todos los días, es por eso que la gente hasta se teme unas de otras, nadie confía en nadie y lo que es peor... vivimos encerrados en nuestra propia casa, en nuestros hogares... pidiendo delivery para no salir, viviendo de conectividad en la red o mirando tv basurita si no se tiene la oportunidad de comprar un servicio satelital o por cable, que tampoco es la mejor opción. Lo triste de todo esto es que cada día nos volvemos más individualistas y egoístas, a tal punto de que siquiera nos saludamos o nos conocemos entre vecinos en el barrio o para qué ir lejos, en la cuadra simplemente. 
La sociedad nos brinda una serie de oportunidades negativas y otras positivas, la cuestión es saber de qué agarrarse. Nuestra ciudad está sucia, muy sucia y eso es reflejo de sus habitantes. Somos cochinos porque echamos la culpa a cualquier otro. Tanto los que andan a pie como los que andan en vehiculos se encargan de hacer un basurero cateura de la divina Asunción. 
Tomemos como ejemplo esta situación, que es contagiosa y que puede ayudarnos, no solo en el aspecto ambiental sino también en nuestras relaciones interpersonales dentro de nuestra propia vecindad. 
Texto: JuanLEZ
Fotos: Mi casa después de la "barrida" [con escoba claro, no con agua :)]

Sobre Juan Edgardo Lezcano

Facilitador de Talleres de Comunicación y TIC´s. Fundador de LEZCORP y Director de Editorial de Medios, Publicidad y Eventos. En twitter @edLEZ