TITULARES

Plagas



Hace un buen rato que no escuchamos reclamaciones alguna con relación al Servicio Militar Obligatorio (SMO), pero en estos días empezó de nuevo una ajetreada ida y vuelta con un cadete de la Academia Militar (ACADEMIL) y con él ya son tres en lo que va del año.
Las torturas suelen ser el alimento en estratos militares, para ser hombres deben aguantar todo y de todo; dicen algunos para justificar el maltrato y  los vejámenes ocurridos durante la estadía de los cadetes en las instalaciones militares. Quizá se esté maximizando el problema o, en el peor de los casos, ocultando otras más representativas.
Lo cierto y concreto es que este tipo de aberraciones suman, siguen y van en aumento, unas a luz del conocimiento público y  otros bien solapados por temor al ridículo o la represalia.
Días atrás, hemos constatado nuevamente la autorización de desembolsos económicos para este sector de la sociedad, que podríamos llamar un mal necesario. Miles de cientos de dólares destinados para la compra de arsenal militar y “modernización” de dicha institución. Por otro lado, también suman las denuncias de descuidos de los militares que, tan fácilmente, son víctimas de rateros y hasta descuidistas, quienes dejan en vergonzosa situación la “eficiencia” de las filas militares. Han robado armas, municiones y hasta uniformes de las instalaciones militares. Algunas denunciadas y otras no.
En los medios de comunicación vemos que, los agentes de la Policía Nacional (PN) tampoco están fuera de la informalidad, donde hasta equipos de radio (walkiTokie) se ha “perdido” de vista a los que, en denotada falta de seriedad, siquiera tienen un inventario de los equipos que entregan a los “agentes” de las distintas brigadas.
Los organismos locales e internacionales de paz, con su cómplice silencio apañan este tipo de actividades. Ninguna ONG se ha hecho eco de este problema, ninguna agrupación por “la paz” ha pegado el grito al cielo y en cuanto a los jóvenes torturados, ni el viceministerio de la Juventud, ni los Objetores de Conciencia, ni organismos de Derechos Humanos se ha puesto de pie para salir al paso de esta triste realidad que suponíamos que con la caída de la dictadura había quedado atrás.
Representantes del Congreso Nacional, la Comisión de DD.HH. en particular, se ha dignado hacer unas declaraciones sobre el tema, sin llegar al fondo de todo esto con intenciones de erradicar definitivamente este tipo de acciones. Cabe destacar, que tampoco están con ánimo de luchar contra esta situación, puesto que, también, meses atrás, han “manoseado” contra viento y marea la ley de Objeción de Conciencia, y por otra parte, rechazando la Convención Iberoamericana de la Juventud, que de cierto modo defendía a los jóvenes de este tipo de dramas.
Los entretelones de esta situación puede pasar por lo político, económico y hasta social; pero hasta el momento, nadie se ha “puesto las pilas” para poner la casa en su lugar. Solo el inmediatismo nos abruma para luego esfumarse, tan ligeramente como vino o quizá más rápido aún.
Como la sociedad afectada, los jóvenes, las organizaciones y el estado, no están en condiciones de establecerse “en serio” para luchar contra estos problemas, seguimos siendo parte de los números que van sumando a las acciones que gozan de impunidad y por ende de muy buena salud.
Lo mismo sucede entre los responsables, tanto organizaciones de la “sociedad civil” como del estado, no tienen un plan de contingencia para luchar contra este flagelo. Todo “anda por su cabeza como carretilla” –como diría mi abuela- y ninguna “acción concreta” se avizora por parte de ninguno de los “actores” de este circo que cada vez más van dejando a los afectados indefensos, sin apoyo de la justicia y menos aún de los demás afectados, que por temor a represalias o al ridículo, callan este tipo de burlas y porqué no, de torturas.
Podemos decir “no a las drogas” “no al vicio” “no a conducir ebrios” pero si esta es la instrucción que damos a nuestros jóvenes, ¿qué esperamos del futuro de nuestro país? 

Sobre Juan Edgardo Lezcano

Facilitador de Talleres de Comunicación y TIC´s. Fundador de LEZCORP y Director de Editorial de Medios, Publicidad y Eventos. En twitter @edLEZ