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Polución



Ayer fue un día aciago para el común del pueblo. Todos los inconvenientes que puede llegar a generar la sola falta de unas líneas de transporte público de pasajeros. No queremos unirnos al descontento generalizado pero sí queremos hacernos eco de como nos sentimos ayer al medio día, en pleno paro, cuando caminábamos y hacíamos nuestra gestión por el micro centro de la ciudad de Asunción. 


Pensábamos que no volarían moscas en el centro de Asunción y fue así. Claro que el caos vehicular no se hizo esperar tanto a la hora de entrada como de salida de la capital. Pero vimos vehículos de todas layas, bicicletas, motocicletas y hasta cuaciclones que los trabajadores usaron para acercarse hasta sus puestos. 
Poco después del medio día, salimos a hacer un trámite que nos obligó a cruzar toda la ciudad y lo que nos permitió, sin querer, advertir que la ciudad estaba con cierta paz. Más allá de la gente que va y viene cruzándose a toda hora realizando sus tareas cotidianas, la tranquilidad era más que notoria. Se podría decir que "el ruido de la ciudad" se había quedado ocioso. 
Necesitábamos remarcar esta situación porque, muy a pesar de todo lo que el uso cotidiano del transporte público de pasajero conlleva, nos hemos percatado de que, bajo las condiciones pésimas en el que están trabajando, específicamente las mecánicas, a parte de contaminar el ambiente con sus colectivos chatarra y la emisión de humo negro, además contaminan el aire con sus ruidos molestos. 
Resultaba tan placentero "escuchar la ciudad" de un modo distinto, sin los molestos ruidos de las chatarras que recorren la ciudad, sean estas de uso privado o del transporte público de pasajeros. Eran música para los oidos el escuchar como suenan los murmullos de las personas, el viento entre los árboles al cruzar unas plazas que están alrededor del Panteón de los Héroes, el trinar de los pájaros y el aleteo de las palomas... 
Si bien es cierto que compromisos son deudas y se tienen que pagar, no todo lo sucedido el día del "paro de transportistas" fue negro. Para mí fue un poco más allá de los simples plagueos en las redes sociales, me dio la oportunidad de notar que aún la ciudad es bonita, alegre y agradable, que solo es cuestión de que las autoridades reorganicen la capital para obtener tan bellos e inesperados resultados. 
¿Alguna vez los colectiveros, con sus transportes chatarras, tendrán su parada solo bordeando la ciudad, para dar lugar a transportes turísticos, menos contaminantes, para que recorran la ciudad? Ese es mi sueño, que devolvamos a la madre de ciudades el mote que lleva desde antaño "la Divina Asunción".

Subsidios


Para encontrar salidas a situaciones difíciles el gobierno central es un experto. Pero como toda salida, siempre a costilla del mas sufrido paraguayo de los recónditos lugares de la patria. 
Desayunamos nuevamente con el tema del precio del pasaje, subsidios y costo de combustible. Hasta el momento no hemos visto al gobierno dar un paso al frente sin meter la mano en el bolsillo del más necesitado paraguayo, que sufridamente hace hasta lo imposible para "sobrevivir". Sí, me dirás exagerado, pero la gente -al menos en el Gran Asunción- ya no vive, sobrevive a todos los improperios y atropellos a sus derechos se refiere.
En este apartado no me va ocupar el derecho a la vivienda, a la alimentación sana y de calidad, tampoco la vestimenta, siquiera el trabajo digno; solo el medio de transporte, el "subsidio-bonificación-regalo-premio" que hace el gobierno a los empresarios del transporte público de pasajeros (sí, en minúsculas, a propósito).
Pensemos con mente fría. ¿Porqué se debe premiar al transporte público con un subsidio como este? Enumeremos.
1. Porque utilizan unidades de punta, muy costosos de mantener en buen estado ya que la "modernidad" exige un poco más inversión que cualquier otro tipo de empresa, o si nó... quedan varados en las calles.
2. Porque no contaminan el ambiente, el aire. Utilizan tecnologías de calidad que contribuyen al sustento de la calidad del aire y la conservación del ambiente. El humo que vemos salir de los caños de escape -si es que lo tienen- es mera imaginación del motoqueiro que va tras esos buses y del transeúnte que tiene que absorver todo el smock.
3. Porque exactamente, como dicta el reglamento, hay un bus en la parada cada diez, veinte y treinta minutos. Los horarios se cumplen estrictamente, como de lugar. Además, como aditivo, estas empresas suelen dar un plus al usuario y suelen tener un horario más, por encima de lo establecido. Si no pasa a tiempo, capaz que sea una de esas "raras veces" en que estos empresarios no cumplen con su acometido de prestar un servicio de calidad.
4. Solamente paran en las paradas establecidas, no hacen adelantamiento indebido, tampoco se quedan a "alzar" pasajeros en medio de la calle. No hace carrera con un bus de la misma línea tampoco con el que tiene mas o menos su mismo itinerario.
5. Porque -muy a pesar de los pasajeros- musicalizan nuestro "pasaje" con el reguetón de moda y porque -aunque no te guste- deberás escuchar el tunchi tunchi ambiente.
7. Porque respetan los dos asientos para las personas mayores, las embarazadas y discapacitados y paran con tiempo para subir o bajar estas personas que necesitan de nuestro apoyo como personas.
8. Porque pueden alzar hasta un máximo de dos estudiantes escolares con medio pasaje y al resto dejarlos en la calle, porque ellos "no pagan" lo suficiente y no contribuyen a "la caja".
9. Porque en cada esquina, donde se encuentra un "zorro" de la Policía Municipal de Transito, contribuyen con el registro -y bajo el registro la coima correspondiente- colaborando así al buen desempeño de las funciones de la "autoridad" de tránsito, que los deja seguir en la vía pública trabajando "tranquilamente".
10. Porque, por cuestiones de calidad en el servicio, solo alzan a 40 pasajeros sentados y 20 paradados. Los abarrotamientos son invenciones de la gente, que viene colgado "porque quiere".
11. Porque a través de la "renta presunta" pueden pagar impuesto solo lo que "presumen" que ha ingresado a sus arcas... y no quiero hacer el cálculo para no estresarme.
12. Porque a sus empleados pagan el mejor salario. Tienen los más capacitados, algunos pueden hablar por celular e incluso "mensajear" mientras realizan su trabajo, ante la sorpresa de los pasajeros.
13. Porque podés llegar de un punto a otro en menos de diez minutos si abordas los colectivos "aerolíneas" conocidos en nuestro medio.
14. Porque en época electoral, nos ayudan a transportar nuestros "correlí" desde un punto a otro, sin ninguna objeción.
15. Porque los bancos no tienen "deudas clavos" con los empresarios del transporte, quienes han accedido a "jugosos créditos" para renovar el parque automotor, pero lamentablemente sus ingresos no les permite el pago de las cuotas... tampoco la compra de los vehículos que se han comprometido comprar.
16. Porque acceden a financiación para los usuarios, dando descuentos y planeando formas de pagos. Son los únicos que tienen "dinero dulce" puesto que no se les puede deber... no tenes cien guaraníes para completar el precio del pasaje, no te alzan, simple.
17. Las atractivas unidades "de museo" son piezas de conservación, por lo que el gobierno los retribuye con el subsidio [o suicidio para los usuarios].
Ironías. No me queda otra. La explicación es simple: nuestra capacidad de negociación, gobernabilidad y administradores de la cosa pública es paupérrima y hasta irrisoria. Cuando se empiece a negociar y a pensar un poco más allá de lo que nuestras narices pueden ver y a pensar a futuro, este "país de maravillas" volverá a ser uno de los más poderosos de la región. No volvamos a sucumbir ante la corrupción, la mala administración y la camaradería de siempre. El desafío está hecho, solo debemos cumplir nuestros roles, los que el pueblo nos ha confiado al votarnos. 
Es hora de dejarnos del vyrorei y empezar a trabajar, EN SERIO.

Detractores


Ya mucho se habló sobre el problema de los cuidacoches en el microcentro de la ciudad de Asunción y me ha tocado asumir el mote -como muchos otros- de "detractor" del proyecto de ordenanza que legalizaba el oficio del cuidador de autos que ahora tienen una Asociación y cuentan con carnet identificatorios.
Surgieron fuertes discusiones sobre el tema y creo que valió la pena, porque la concejal que hizo la presentación de tal medida populista tuvo que retirar la propuesta. No es tan fácil legislar. La globalidad, el largo plazo y el derecho de terceros es una cuestión que se debe analizar a profundidad y no tomarlos a la ligera. 
Empecemos por expresar los antecedentes. Trabajadores informales -suena hasta despectivo- en el microcentro se "adueñaban" de la ciudad a partir de las 6 de la tarde. Cobran un importe muy superior inclusive a la de un estacionamiento legal. Obligan a las personas a "devolver su ticket". Si el propietario del vehículo se negaba a pagar el parking se veía amenazado con la posibilidad de algunas rayas al capó, ruedas desinfladas y hasta parabrisas rotos, porque el cuidador de turno no se iba "responsabilizar" de lo que podía llegar a suceder si el mismo no se hacia cargo del cuidado del auto o vehículo en cuestión. No solo estos inconvenientes generaban el constante roce de los propietarios y los cuidacoches, habrán otras historias más que ahora mismo no me vienen en mente, pero que fueron las principales en aquel tiempo de roces hasta con la autoridad municipal.
Ahora bien, más allá de las divergencias entre actores, entra la autoridad con una medida extremadamente populista, que no ha analizado a fondo el problema, las causas y su solución a largo plazo. Tenemos objeciones de forma y de fondo al reglamento que hasta podría decirse, tenía dificultades de "poco trabajo de campo" porque no ha podido sustentarse en argumentos fuertes válidos.
1. Los cuidacoches se adueñan de la ciudad a partir de las seis de la tarde, justo cuando la autoridad -entiéndase la Municipalidad de Asunción- me libera de pagar dichos impuestos de ordenamiento vehícular. Si bien es menester pagar por el uso del espacio público, los cuidacoches no son los responsables de hacerlo. En todo caso, pueden vender los tickets como lo hacen durante el día, pero no "ponerle" un precio al espacio y menos aún adueñarse de esos importes. Hagamos un simple calculo. Por cada auto [20 en cada cuadra] cobran 10.000 guaraníes = 200.000 guaraníes por treinta días del mes = 6.000.000 de guaraníes mensuales. ¿Hay solo 20 autos en una cuadra cada hora? 
2. En muchos casos, durante el día, te vuelven a pedir el ticket que expenden en cada esquina, lo que supone corrupción, pues reutilizan el ticket una y otra vez. No nos olvidemos que todo esto se realiza con anuencia de las autoridades de turno, porque no me harán cambiar de idea que no les controlan y -mucho menos- que no se dan por enterados de este tipo de acciones torcidas.
3. Extorsión. "Si no me pagás los diez mil no me responsabilizo de lo que le pueda pasar a tu vehículo" te advierten ante la negativa del pago del canon correspondiente. Y en varias oportunidades ocurrió que los propietarios encotraron desinfladas las ruedas, rayadas en sitios estratégicos o con espejos rotos y en el peor de los casos con parabrisas rotos. Esto, aquí como en cualquier parte del mundo se llama extorsión y es penado por ley. 
4. Al tener un embanderamiento, a la autoridad se le olvida revisar el problema de fondo y olvida al resto de la población. Estos personajes están allí no porque desean, sino por el vacío que les hace las autoridades, ¿en qué sentido? Pues al no tener una educación básica y menos aún de calidad, estos cuidacoches -actualmente, según los registros de la Asociación de Cuidacoches de Asunción, son más de doscientas personas- no pueden dedicarse a otra cosa que no sea cualquier nicho de trabajo que vayan descubriendo. No pueden dedicarse a otra cosa porque no saben hacer bien otro trabajo, como el de plomero, electricista, auxiliares, etc. 
Al cuestionar este reglamento cuestiono la falta de visión al futuro, el inmediatismo y las medidas que quiere embanderarse con los más necesitados aprovechándose de sus necesidades. El problema de fondo es educación y educación de calidad. Demos la oportunidad de que estas personas salgan de su miseria con oportunidades laborales dignas y salario justo, acorde con sus capacidades. Todo lo demás es puro bla bla, medidas que va solucionar el problema ahora mismo, pero ¿qué van a hacer cuando esta gente se multiplique y lleguen a mil?... Preguntemos eso a las personas que han presentado este proyecto.
No se cuestiona la capacidad de organización de la gente, que muy enhorabuena han sabido agremiarse para defender sus ideas. Tampoco se cuestiona sus oficios. Lo que se cuestiona es la solución, que debería pensarse no solo ante lo que está frente a nuestras narices, sino más allá del tiempo en el que estamos inmersos.
Más allá de detractores, somos defensores de los derechos en el amplio sentido de la palabra. Si deseamos que estos trabajadores salgan de la informalidad es preciso facilitarles herramientas que les permitan realizar otro tipo de tareas, en mejores condiciones, mejor remunerados y por sobre todo, con dignidad como personas y paraguayos que son. 
J.Edgardo Lezcano

Chatarras


Contablemente hablando, un vehiculo cualquiera, tiene una vida útil de cinco años. Luego pasa por un proceso de depreciación y se los "dá de baja" es decir, se los consideran inservibles, inutilizables y no rentables para la empresa propietaria de dicho rodado. Para la compra de vehículos usados importados -sea la procedencia que sea- nos vienen con diez años de uso, lo que exige mayor cuidado mecánico de motor y conservación...
En ningún otro país del mundo "utilizan" un Mercedes Benz de taxi. Tampoco amenazan con que se arreglen las calles para "mantener" en condiciones los vehículos. En ningún otro país del mundo, los colectivos de transporte público tienen una vida "útil" mayor a cinco años. En la nuestra, se pelea por treinta -y no son los propietarios, sino los choferes- que no redunda en beneficios, ni para los conductores de estos buses y menos aún para los usuarios de este servicio.
En un país medianamente organizado, los pasajes se cobran de manera diferenciada. Buses buenos y con mayor comodidad de categoría turística, un poco más caro que el que se usa cotidianamente.
El paisaje paraguayo se ve adornado con chatarras. Vemos vehículos lanzando humos a diestras y siniestra. Como caso simpático, los fiscalizadores del transporte -anga- se colocan con sus aparatos frente a los caños de escape -y vaya escape- de los automotores para comprobar lo que a simple vista se nota "NO está en condiciones de circular por las rutas del país".
No es caso irrisorio que este tipo de temas estén aún en agenda. Ya en otros países, esto NO se discute, pero seguimos en estas. Dada la "coyuntura" [palabra nada divertida] siguen estos temas al tapete. En el transcurso del debate, es importante tener en cuenta al "usuario" en todas las negociaciones. Quienes son los que sufren día a dia este nuevo flagelo.
Los usuarios del transporte publico -tanto común como diferenciado- tienen que soportar la desidia, tanto de las autoridades -que una y otra vez ceden ante cualquier presión de índole que sea- como la de los empresarios y empleados que no tienen visión a futuro.
Que la instantaneidad, la urgencia y las soluciones apresuradas no sean más el pan nuestro de cada día. Cada cosa a su debido tiempo. Necesitamos leyes, normas y reglas que "ordenen" el caos vehícular existente en el país. La desidida y anarquía existente permite que esto suceda y continue eternamente nuestro martirio.
¿Te animás a salir del molde y debatir este tema en tu entorno?
TEXTO: Juan Lezcano
FOTOS: Internet [Ultima Hora Digital]

Medidas Populistas


"Hay que tener mucho cuidado" nos repetía una y otra vez mi madre cuando estudiabamos las reglas de redacción. Esta vez, quiero aplicar la misma expresión a la actualidad, a nuestra realidad cotidiana. El tema que hoy se debate es muy quisquilloso y por lo tanto debieramos tomarlo con pinzas.
El problema de los "banderitas" de países vecinos, no parece un problema exclusivo de las grandes urbes -Buenos Aires o Montevideo- sino que también nos toca muy de cerca aquí en la capital del Paraguay, Asunción, se trata de los famosos "cuidacoches" que cada vez más se están apoderando de las calles de la ciudad.
No todos tienen las mismas experiencias con estos "trabajadores" de las calles de la ciudad, pero es importante colocar las historias sobre la mesa y debatirlas. Tendrán detractores como defensores, pero quiérase o no, estan alli, al asecho.
En otros países se los acusa de extorsión. Muchos habrán escuchado de ellos "no me responsabilizo de lo que le pueda pasar a tu vehiculo" ante la negativa del pago del plus -que no es- correspondiente. Lo que en muchos casos significó una raya en los laterales o simplemente en el "des-airado" de las ruedas. Los casos son múltiples y variados. Cada uno tiene su "propia experiencia" en este aspecto, unas peores que otras. Usuarios cuentan que se niegan a pagar el importe solicitado, que va entre cinco y diez mil guaraníes -un poco más que uno o dos dólares- puesto que "justamente" en los horarios liberados por la municipalidad se "colocan" a cobrarte el "uso del espacio público" que por cierto ni les corresponde administrar, ni son dueños de las mismas.
Otros cuentan que es mejor pagarles a estos "cuidacoches" porque en vez de pagar a una empresa privada, como que resulta mejor pagarles a estas personas que también tienen familia, necesidades y necesitan trabajar.
Desde la Junta Municipal se trata de "legalizar" el "trabajo" de esta gente para que de esta manera, nadie se queje y se pueda tener un "ordenamiento" en el tránsito en horarios en que la Municipalidad no se hace cargo de ella. 
Conjugando toda la data que nos llega día tras día, vemos que las personas están cansadas de que el gobierno -tanto municipal como estatal- vaya tomando medidas populistas, que no solucionan a fondo el o los problemas que aquejan a la sociedad. En este caso, es importante dar trabajo a los que más necesitan, pero ¿"qué tipo de trabajo" se les dá? Se habla de trabajo digno, se habla de educación de calidad, se habla de seguros de salud, y se debe hablar de más. También se debe materializar las palabras. La coherencia no es un culto que muchos políticos profesan. A la hora de prometer, las palabras son aire, pero el aire, ¿dónde va? [palabras de Gustavo A. Becker]. 
Legalizar la presencia de los cuidacoches en las calles no soluciona el problema de la gente sin trabajo. Es importante darles las condiciones para que obengan una ocupación que pueda sostener económicamente sus familias; que incluya seguro social, educación, por sobre todo que les alcance para pagar servicios básicos -agua, luz, teléfono, tecnología- y aún más, les alcance el tiempo para disfrutarla en familia, practicando deportes o encontrarse en sitios de esparcimiento; lo que solo podrá ser realidad con el cumplimiento efectivo de los mandatos constitucionales a los "hombres" que se encargan de ella.
De las medidas populistas, hay que cuidarse, tapa el sol con un dedo y no soluciona los "grandes problemas del país y el mundo". Con unas moneditas no hacemos patria; el problema va más allá de lo que podemos notar a simple vista.
Podemos empezar a citar todas y cada una de las historias que escuchamos por allí, pero de nada servirá si no tenemos la "voluntad política" de cambiar realmente la sociedad en que nos toca vivir. 

Responsabilidad



Motos. Baratas. Fáciles de Conseguir. Son dueños de los caminos vecinales y copan las rutas con sus andanzas, algunas veces muy segura [como los chicos de la foto] y otras no tanto. Pero, ¿realmente son ellos los causantes de tantos accidentes ruteros?
Juzgamos esta situación muy relativamente. Si bien es cierto que exiten muchas campañas de prevención de accidentes, ésta no es la única acción pertinente. El Sr.Petta -director de la Policía Caminera- ya se ha vuelto famoso en su perfil de facebook gracias a su contacto con la gente, lo que no por eso sea la mas efectiva...
Al hacer un retro flash back [recuento] sería bueno recordar la manera en que se ha masificado la facilidad de obtención de Registros de Conducir de Municipalidades del Gran Asunción, quienes -primero- por cobrar mas barato en la expedición de los mismos, han sido los mayores "expendedores" de registros de conducir en el Departamento Central -después- sin siquiera realizar una prueba mínima de conducción, estado de la vista -reflejo- del interesado y menos aún, un control sobre los mismos. En esto las "autoridades" han hecho su agosto ante el aumento de los ingresos para los distintos centros municipales del Gran Asunción. 
Por otro lado, es importante reconocer que la gran mayoría de las personas no han realizado cursos de conducción, lo que nos hace suponer que no tienen noción del porqué de la excistencia de rayitas que se sueltan y rayitas contínuas en el asfalto y menos aún se dieron por enterados de la existencia de la "franja cebra" en las esquinas. 
Otra de las grandes falencias del sistema -de gente que conduce vehículos- es la irresponsabilidad. ¿Quién no ha visto a una familia entera -tres, cuatro y hasta cinco personas- pasearse sobre una moto? ¿Quién no ha visto un auto pasar luz roja? ¿Cuántas personas no han visto el cartel que dice "PARE" y una lomada abajo? ¿O quien ha dejado de asombrarse al ver como un motoqueiro ha tenido la destreza suficiente para pasar entre dos vehiculos con mínimo espacio? Y seguirán las preguntas, sin responder claro. 
Otro de los grandes dramas -a la hora de conducir un vehículo, ya sea automóvil o motocicleta- es el alcohol. Cuantas personas se arman de coraje y llevan a sus familias conduciendo en "grave estado de etilización"[sic!] sin considerar que sus reflejos ya no son los mismos, que lleva al volante la vida de los demás en ese momento... Y si de motos se trata, es peor. Las vueltas, las aceleradas y las competencias extremas son las mas suaves actividades en ese momento lleno de "furor".
No solo con campañas -agresivas, alevosas y hasta estereotipadas- se podrá combatir este tema. Nos falta educación. Las fuertes multas tampoco sirven -excepto para estorcionar al conductor o disponer a los agentes para una suculenta coima- porque la corrupción arraigada, tanto en las autoridades como en la ciudadanía en general hace que esta no sea una vía de solución al grave problema de tránsito y accidentes ruteros que día tras día copan los titulares y los noticieros de los medios de comunicación. 
Es hora de remangarse la camisa e iniciar una verdadera tarea de concienciación conjunta y limpieza, tanto de funcionarios corruptos y civiles incitadores -expertos de las salidas fáciles y rápidas- de la coimeada general existente -y mas alevosa- en estos últimos tiempos.