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Relativismo


Uno se pregunta en qué momento hemos caído en la relatividad extrema, en todos los niveles. En educación, en salud, en política partidaria, en los medios de comunicación de masas, en las redes sociales... en todos lados. Hay un ñembotavy (hacerse el desentendido) ambiente que valdría la pena subrayar. 
El estigma de la corrupción en el mundo se remarca en nuestro país, donde a cada paso que se da, la burocracia propicia oportunidades de "negociaciones turbias". Desafortunadamente no existen indicios de cambio de actitud en las instituciones públicas y menos aún en las privadas, donde las empresas se han "acomodado" a esta situación al punto tal de tener un "presupuesto" asignado para este menester. 
En la cotidianeidad hemos aprendido a convivir con la violencia ambiente y a dejar de lado los valores que por siglos nos ha caracterizado. Aprendimos a desconfiar del que está a nuestro lado, a dejar que se sufra un asalto sin mover el dedo, a conformarnos con los malos servicios, tanto públicos como privados. 
Contamos con una educación pésima que va empeorando, tanto inicial, media como universitaria y en esta última más mediocre aún, ya que el mercantilismo desaforado ha permitido a las personas, previo pago de una cuota, acceder a los "cartones habilitantes" de casi todas las profesiones. Estas casas de estudios, en algunos casos no cuentan con bibliotecas adecuadas, profesores de altura y cuando hablamos de estructura edilicia es mejor callarnos. 
Cuando se trata de servicios públicos, la burocracia permite toda clase de bofetadas a la ciudadanía. Todo el "sistema" está armado del modo tal a que el pobre común del pueblo tenga que coimear (sobornar) a diestra y siniestra hasta llegar a su objetivo, claro... si es que puede. En cuanto a los servicios privados, no existen regulaciones serias y eficaces, cuando se trata de tecnología es alevosa la manera en que se mete la mano en el bolsillo de la gente.
Hoy día, un reportero no tiene la capacidad mínima para realizar una pregunta. El escuchar a las personas no es una constante y menos aún escuchar lo que realmente puede llegar a ser noticia. El amarillismo ha teñido su color en todos los canales de aire y ha permitido que las personas dejen volar su morbo. La pelea entre vecinos de barrios pobres, la venta de tocos (moños de droga) y los accidentes ruteros son la constante. ¿Acaso no hay nada más allá de estos eventos que hoy por hoy son noticias? Según la mayoría de las empresas de comunicación no. 
Y cuando de nuestros "representantes" se habla... ¡un gran suspiro!. Desde coartar la libertad de las personas limitandolas a salir en determinados horarios hasta controlar los aretes y tatoos de la gente son los "temas" de actualidad que llaman la atención de las autoridades locales y nacionales. ¿Qué tan tercermundistas debemos seguir siendo? Existen otros innumerables temas que merecen atención y por sobre todo urgente solución. Como el aspecto desvencijado de la ciudad de Asunción madre de ciudades, las calles en mal estado, los niños trabajando en las esquinas, la gente sin profesión y por ende sin trabajo formal... y la lista podría seguir de modo infinito.
Las necesidades de medicamento y profesionales en los hospitales nacionales y regionales también forman parte de esta gran bolsa de necesidades. En un país serio no se hace una "actividad" para comprar insumos para uso diario en un hospital, menos aún, la movilización de la ciudadanía para cumplir con el rol del estado.
Cuando las personas se conforman con "protestar desde las redes sociales" y no mover un dedo para cambiar su entorno, es señal de alarma. Cuando las personas se hacen a un lado mientras el de su derecha está siendo asechado por malvivientes, cuando dejamos que las cosas sigan su propio rumbo, cuando pagamos coimas de todos los colores, olores y sabores a diestra y siniestra, cuando pagamos el precio que sea por obtener un título universitario sin estudiar, cuando el partido de la sub20, el de tal o cual camiseta sea lo más importante en nuestras vidas, cuando el noticiero se llena de tonterías irrelevantes, cuando leemos informaciones mal redactadas, cuando conseguimos todo muy fácil es porque fácil se irá... Es hora de empezar a mirarnos al espejo para ver la realidad y reaccionar ante ella.
Lo que pasa en el país es porque nosotros dejamos que pase. También nosotros tenemos la perilla que cambiará "el rumbo" (que termino más estereotipado) de nuestro país. Estamos llenos de promesas, esperemos que a partir del 15 de agosto se empiecen a cumplir. No es hora de manos duras ni de leyes restrictivas, es momento para sacarse el saco, remangarse la camisa y trabajar de verdad.
Por allí he leído que "un país tiene los gobernantes que se merecen" y es hora de merecer mejores gobernantes, solo falta un poco de organización y presionar el botón justo. No más plagueos gratis en las redes, porque eso a nadie mueve, no más relatividad en nuestras acciones... ¡es hora de levantar al país! 
FOTOS: Facebook | CARICATURA: Melki

Contravenciones


Hace unos días ha ocurrido un incidente, desagradable para los usuarios -como siempre, los que pagan el pato- entre una empresa de transporte público de pasajeros y la camioneta del "Señor Comisario" de la Primera Metropolitana. En dicha ocasión, un bus de transporte público ha "rozado" la camioneta de la "autoridad" destrozando parte del paragolpes de dicho rodado. 
El vehículo -que no era este- estaba estacionado a la derecha, justo en una parada de transporte público de pasajeros. Para desdicha de los que debían realizar algún trámite o llegar a tiempo a sus lugares de trabajo, la autoridad ha demorado al conductor del colectivo y se armó tal revuelo hasta que un canal local se "apersonó" al lugar y siquiera se ha llamado a los responsables del tránsito; llámese zorros grises, oficial de tránsito o simplemente "zorros". Cuando por fin -después de media hora- ha llegado la autoridad correspondiente, el señor comisario no tuvo otra que dejar libre al "colectivero" que ha "atropellado" sus intereses porque, simplemente, no había nada que reclamar: la autoridad había estacionado a la derecha en un sitio donde circulan transporte publico de pasajeros. 
Y por lo visto es practica constante. En frente a dicha comisaría [foto] todos los días vemos lo mismo, la misma contravención. Autos estacionados a la derecha obstaculizando el libre paso de los pasajeros y obligando a la gente a bajar media calzada en la calle para tomar el bus. A peligros como estos nos exponen cada día nuestras autoridades, quienes a sabiendas de las contravenciones a las reglas de tránsito, van obligándonos a cometer más contravenciones. O tal vez no hayan estudiado "esa parte del reglamento" porque no estaba en la fotocopia del instructor de turno, vaya uno a saber donde está el error. 
Lo cierto y concreto es que debemos exigir nuestros derechos y cumplir nuestras obligaciones. En el país todos andan "por su cabezas" como carretillas [1] olvidando que las normas y las leyes están para el "ordenamiento" de la sociedad. Donde termina tu espacio empieza el mío, si todos cumplimos nuestras obligaciones, otra sería nuestra realidad, o ¿me equivoco?.

[1] Haciendo alusión a un ñe´enga que dice "peikopa pe nde akäre, ñeimo´a carretilla" (andan de cabeza como carretillas).
TEXTOS Y FOTOS: J.Edgardo Lezcano.

¿Reglamentar la Conciencia o Reglamentar el Servicio Civil?


Por Juan Lezcano*

Desde siempre, el estado ha tenido un control sistemático sobre todas las actividades ciudadanas. De un tiempo a esta parte, ciertos privilegios han sido recortados gracias a la tan amada "democracia".
La democracia ha traido desgracias para algunos (ex jerárcas de tiempos jurásicos) y bonanzas para otros (personas que estaban a favor de la libertad y en contra del regimen totalitario). Algunas practicas siguen campante y sonante -como los prevendarismos politicos, el amiguismo, el ate´y general y el uso indevido de los recursos del estado, entre otros) algunas se van extinguiendo y otras van fortificandose con el tiempo de acuerdo al uso de los gobernantes de turno.
En Paraguay la verdadera democracia aun tiene mucho por recorrer puesto que ni las autoridades y menos aun los ciudadanos tienen la altura etica de ejercerla de manera responsable. Se confunde democracia con libertinaje, siquiera con libertad.
Ahora, el estado a través de la ley que reglamenta el servicio civil alternativo desea detener la masiva presentación de objeción de conciencia de los jovenes paraguayos en detrimento al servicio militar obligatorio que por ahora está en decadencia por la "tranquilidad" que poseen los jovenes por no hacer nada a cambio de "no ir al cuartel".
Mucho se habla de atropello a los DD.HH., de inconstitucionalidad; pero nunca se hizo nada por realizar una reglamentación equilibrada. 
Las ONG´s que trabajan en el tema, no abordan el tema de manera profunda. Se limitan a realizar campañas de "recolección de jovenes" y aumentar sus listas de inscriptos para rendir cuentas a las organizaciones internacionales que los sustentan, envío de fotos mediante.
El gobierno por su parte, ante la creciente deserción de los cuarteles y la falta de entusiasmo de los jovenes para alistarse a las filas militares, debe ver una manera de paliar esta constante migración hacia lo mas facil.
Hagamos un poco de historia. El servicio militar "obligatorio" está dispuesta en la constitución nacional como una obligación a los jovenes (art. 129, CN). Empero en el articulo 37, ofrece a los jovenes la opción de "objetar" por motivos religiosos o de cualquier otra índole. Tambien dice que la Ley REGLAMENTARA el servicio civil alternativo, que en el art. 129 se encuentra descrita.
Pues, ¿dónde está el problema entonces? La reglamentación. Ésta debe ser equitativa, con condiciones equilibradas, y es justo alli donde está el pa´ä. Ni los objetores ni el estado se han puesto de acuerdo, y lo deben hacer. Y este es el momento.
Ante la reacción de ciertos estamentos, tanto estatales como civiles y ong, en contra de la reglamentación, es importante tomar conciencia que nose debe estar en oposición a  la "reglamentación" propiamente dicha, sino a la "reglamentación unilateral" por parte de los representantes del estado como del militarismo.
Esta reglamentación debiera salir de un concenso entre TODAS las partes. No debe significar un control a la conciencia, tampoco debe ser un castigo para los que no van a realizar su servicio militar y menos aun una obligación para que los jovenes se "enrolen".
TODAS las partes deben entrar en una campaña para conseguir adeptos. Los militares deben hacer que sus filas sean atractivas como opción de carrera para los jovenes, los objetores deben luchar por su lugar y hacer prevalecer sus ideologias y las organizaciones no gubernamentales y gubernamentales deben HACER su TRABAJO en torno a todo este tema.
Nada es gratis, nada es facil. NADA SE DEBE regalar. Si no se va al servicio militar que se realice el servicio civil, asi de simple.
Estoy muy de acuerdo con la "reglamentación equitativa, democrática y participativa" de dicho articulo para seguir evitando inconvenientes entre los militares y objetores.


*Uno de los primeros 13 objetores de conciencia presentados ante el estado paraguayo. Integrande del MOCpy (Movimiento de Objeción de Conciencia Paraguay). Partidario del Servicio Civil Alternativo Justo.

J.Edgardo Lezcano B. | j.lezcano@hotmail.com